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Feb
5th

Maldita Gelatina

Archivado bajo Cuentos, Cuentos de otros autores | Publicado por eldemente

Bueno gente, hemos vuelto por la senda por la cual fue creado este blog…. los cuentos. Acá voy a subir un cuento nuevo, aportado por Tatogahan de Mercedes, Buenos Aires. Trata sobre Carlitos, una persona insegura y con serios problemas de comunicación con el sexo opuesto…pero no les pienso contar nada más, léanlo por ustedes mismos ¡Disfruten!

Mediodía de un asfixiante calor en la ciudad, terminando ese verano de escasa agua, Carlitos que a través de sus años había combatido con esos virus o gérmenes bucales, había llegado al final, y estos lograron derrotarlo ya hace un tiempo atrás, el siempre decía no me llevo bien con los años impares terminados en siete y era solo el comienzo. Ya hacia más de 28 años que no trabajaba y con el sudor de Omar su padre logra poder cubrir esos vacíos que impedían mostrar esa sonrisa que oculto durante tanto tiempo. Una gran felicidad sintió al verse en ese espejo que siempre lo deprimió y su autoestima se elevó tanto que podía reflejarse a través de sus ojos.
En su primer día, y las semanas que siguieron, tuvo que sacrificar sus deleites, carnes asadas, pollos al horno, las ricas milanesas con papas fritas y huevos fritos de los martes que Mirta, su madre, le preparaba. Lo único que se le había permitido era esa maldita gelatina.

Mediodía pasado y en su heladera solo restos de milanesas que habían sobrado de la noche anterior, con mucho calor decide partir a conseguir su almuerzo en el megamercado, en la calle se lograba sentir ese típico olor sobre el asfalto similar al que solemos encontrar si caminamos a las dos de la tarde cualquier día de enero sobre las calles florida y lavalle, las suelas de sus sandalias parecían entrepegarse al piso mientras las gotas de sudor acariciaban sus mejillas.
El megamercado queda sobre una de las principales avenidas de la ciudad de Mercedes, una de esas megacompañías que siempre él odió, esas empresas que hacen trabajar a sus empleados la mayor parte del día,.El nunca se sintió a gusto con las cámaras filmándolo, tenia una gran intriga al no saber quien era la persona que lo monitoreaba, que lo observaba y grababa todos sus movimientos ahí dentro, pero los almacenes de su barrio que acostumbra ir, ya se encontraban cerrados a esa hora.
Carlitos tiene la costumbre de comprar un cigarrillo suelto solo para intentar charlar con Anita la chica que atiende el kiosco que se encuentra haciendo cruz a su destino, al llegar a dicha esquina no pudo resistirse, tuvo que entrar a comprar el cigarrillo de todos los días, pero esta vez no sería igual que todas las veces, mientras espero su turno a que lo atendieran vio a Jazmín, se encontraba atrás de él, sus ojos color miel, uniformada con colores rojo y blanco, estaba preparada para comenzar su horario laboral, Carlitos esperó…. mientras prendía el cigarrillo la siguió con su mirada atenta hasta que termino de cruzar en diagonal esa avenida, charlo brevemente con Anita, ya que pocas palabras podían salir de su boca, el silencio se había apoderado de él solo por unos instantes.
Años de infortunio amoroso, su tan baja autoestima, los kilos demás lo hicieron reflexionar, vio en un breve momento a grandes rasgos todo lo sucedido durante estos últimos 28 años, dudo… pero, sin pensar más se dirigió a cumplir su cometido, empezó a caminar por entre las grandes góndolas no solo buscando su almuerzo, quería ver nuevamente esos ojos, recorrió varias veces el lugar, corría cierta ansiedad por su cuerpo, quería volver a verla, necesitaba mirarla nuevamente a los ojos y en esta ocasión no tuvo suerte.
Estaba intentando dejar de fumar, hacía más de tres años que Carlitos dejo de juntarse a jugar al fútbol de salón con sus amigos pero a lo que no faltaba nunca era a la choripaneada de los miércoles en la casa de Agustín.
Esa misma noche mientras Agustín con el infaltable vaso de vino tinto y sus amigos alrededor de la parrilla preparaban los sabrosos y picantes chorizos parrilleros, Carlitos con su gelatina bajo el brazo comentaba lo sucedido esa misma tarde.
Todos los mediodías comenzó a recorrer las largas góndolas, pasó más de una semana y volvió a verla nuevamente, parecía casi escondida en una de las últimas cajas de la incontable cantidad de cajeros, tomó su paquete diario de gelatina sabor cereza y con un poco de timidez se acerco a la cola en esa caja, al solo quedar una sola persona frente a ella, pudo observar esos ojos y no se porque? tras un giro que dio con su cuerpo se dirigió a la siguiente caja.
Fue una noche de intensos pensamientos, recostado en su cama mirando el techo de su antigua habitación, observaba a penumbras esa vieja araña colgada, la soledad de la noche y el canto ininterrumpido de los grillos solo lo hacían seguir lamentándose y se preguntaba una y otra vez ¿porque no pasé?, ¿porque no pasé?. Era tan grande su desconsuelo que empezó a caminar, por dentro en círculos, por la galería que unían las demás habitaciones de esa enorme casa, por la terraza, hasta casi el amanecer.
Trato de no pensar más en ella, semanas después tras simples casualidades o no, tal vez combinaciones de horarios, comenzaron a cruzarse por la calle, por el kiosco que atiende Anita, y creo que los acontecimientos posteriores comenzaron con una simple pregunta que le hizo una noche a Agustín: - Che Agustín ¿Quién es más linda para vos, Jazmín o Norma?, y él le respondió Jazmín por muchos motivos que describió.
Norma es sin duda la mujer que no lo ha hecho dormir más de una noche, muchos le dicen su media naranja, una mujer dulce, conceptual dedicada a su vida matrimonial, y este seguramente uno de los principales motivos por el cual Carlitos debía olvidarse de ella, y quedara para otra ocasión relatarles la vez que el marido de Norma le tiro encima la camioneta que utiliza para trabajar como advirtiéndole….
Con el tiempo, una de las grandes marcas de gaseosas, instalo en la vereda del kiosco una mesa con sillas y una sombrilla con simple fines publicitarios, al cual Carlitos comenzó a hacer uso de esta, se sentaba temprano en la mañana, bajo la sombra que daba esa sombrilla observaba la gente, miraba su reloj, luego de almorzar en su casa volvía a sentarse, seguía observando la gente y no paraba de mirar el reloj hasta que la vio entrar, siempre era paciente, se tomaba el tiempo necesario para todo, pasaba horas y horas ahí sentado, si pasabas por dicha esquina podías observarlo siempre vanidoso acomodándose el pelo, esperaba a que Jazmín terminara su jornada laboral, muchas veces solía cruzarse a comprar algún dulce o chocolate antes de partir y era un simple motivo para aunque sea solo saludarla a la pasada.
Ya con menos timidez, comenzó a pasar por la caja que le tocaba a Jazmín, la mayoría de las veces la hacían rotar de numero en la semana valla a saber porque?…, siempre con su gelatina sabor cereza, aunque a veces combinaba el sabor, de a poco por día empezó a cruzar palabras simples, cordiales que suelen hacer la mayoría de las personas de su propia viveza o simpatía. Pasaban los días, hasta que comenzó un punto de que si ella no se encontraba el no compraba nada.
Busco excusas para continuar yendo, ya las cajitas de gelatina desbordaban el viejo aparador y no todos los días tenia plata como para ir a comprar algo, Jorge que es uno de los chicos que trabaja en una de las heladerías de la ciudad, tiene una amistad con él de hace más de un año, una noche de un ya entrado otoño al encontrárselo sentado en el lugar de siempre se quedó con él ahí y lo escucho, Jorge suele hacer las compras de la semana en ese lugar así que, acordaron ir juntos, acomodaron horarios y tras llenar un chango la conoció, se encontraban los dos frente a Jazmín, mientras Carlitos acomodaba en bolsas las cosas que iban a llevar se prestó a una breve y simpática charla, la cual luego Jorge asintió a lo que había dicho Agustín.
Carlitos muchas noches visito a Agustín y no paro de hablarle de ella, en sus largas descripciones se lo observaba ansioso, y él lo escuchaba atentamente sin decirle que más de una vez lo cansó con el mismo tema, eran largas noches tomando mate pasando el tiempo, noches interminables de un otoño fresco, madrugadas de desoladas calles, lo único que observaba en la calle eran dos perros vagabundos tratando de encontrar algo que comer y buscando algo de reparo para evitar el viento frió que soplaba esas tristes noches, nunca supe como dio con su dirección, ni Agustín ni a nadie se lo había contado, supongo que de manera distraída la ha seguido desde su trabajo hasta su casa, cosa que nunca lo revelo…., esa noche le describió a Agustín que en su desesperación por saber, a la tarde se presento en la casa de Jazmín solo para preguntarle si ella era de verdad la persona que había hablado por teléfono con él, la persona que había tenido una charla con tantas palabras dulces y frescas que hacía años que no escuchaba, esas palabras que hacen sentir a cualquier hombre mas vivo que nunca, y se desmorono moralmente al enterarse luego por el mismo Jorge que fue solo una simple e infantil broma que le hizo en complicidad con una amiga la noche anterior. Agustín al verlo así, parecía desbordado, el aseguraba que la voz en el teléfono era ella, se negaba a creer lo que le había dicho no solo Jazmín sino Jorge también, en ese momento Agustín le recomendó que se olvidara de todo, que no fuera más al lugar donde ella trabajaba, que no fuera más a la casa, él con un movimiento de cabeza afirmaba dándole la razón y sus ojos miraban la nada, Agustín trató de adivinar sus pensamientos, veía en su expresión que las palabras a él se le perdían en el aire y sin llegar a imaginar lo que realmente estaba pensando, lo que estaba decidido hacer.

Esa misma noche en su cuarto comenzó a planificar y pensar detalladamente todos los movimientos, palabras, frases que debería utilizar, como si fuera un partido de fútbol que tendría que ir a jugar de visitante, estudio el terreno de juego, durante las dos siguientes semanas empezó a estudiar horarios, cambios de turnos, las horas pico de gente, los descansos de los empleados, cuales eran las cajas que menos gente pasaba, la cantidad de empleados de seguridad, hasta contaba las veces que Pancho acompañaba con los changuitos a la gente hasta sus autos, esto por diversión creo…. Como un detective se pensó que nadie había notado de su presencia diaria, hasta que al entrar por la entrada principal vio que varias cajeras lo observaban y entre ellas sonrisas cómplices y con gestos de ojos de caja en caja llegaron hacerle saber a Jazmín que Carlitos llegaba, lo que ninguna de ellas sabia que ese era el día D, ya todo planeado, sincronizado y estudiado a la perfección, era la hora exacta, ella en la caja más alejada a la puerta principal que según Carlitos éstas son las que prefiere la gente para salir rápidamente, comenzó con su sigiloso plan a pesar de sentirse un poco molesto e incomodo al notar lo ocurrido en la entrada, caminaba por entre las góndolas temeroso y a la vez paciente, observaba a las cajeras, repositores, por donde se encontraban el personal de seguridad, si estaban cerca de las ultimas cajas o no, esperó…., tomo su paquete de gelatina sabor cereza, dio cuatro vueltas recorriendo todo, al querer intentar dar la quinta vio casi todas las cajas desocupadas, ya era tarde y quedaba poca gente dando vueltas ahí adentro, con su mirada fija en la caja enfilo lo más rápido y disimulado posible, estaba lejos aun, al casi llegar metió su mano al bolsillo, estaba a solo cinco metros aproximadamente cuando ocurrió lo impensado….., una abuela con el changuito casi rebalsado se interpuso delante de él en la caja…. Se quedo casi sin respirar, sin reacción, se encontraba atrás de la abuela con su paquete de gelatina y el mercado con una docena de cajeras libres, una compañera en la caja contigua viendo que casi todas desocupadas y él atrás de la abuela le sugirió amablemente que pasara por la caja de ella así le cobraba el simple paquete de gelatina que llevaba bajo sus brazos, esto lo desconcertó, fue un estado de shock, no lo tenia planeado, tenía que pensar rápido, ese era el día, no podía pasar ni uno más, rápidamente toma el primer articulo que tenia cerca y mira el precio y le responde a la cajera que estaba mirando precios todavía, el personal de seguridad comenzó a observar la situación de lejos y se acerco de a poco, Carlitos se dio cuenta que lo empezaron a observar y a seguir por dentro entre las góndolas, hizo tiempo espero a que la abuela terminara, al ver que estaba sola la caja, se decidió a cumplir su objetivo, metió nuevamente su mano al bolsillo, venia por la góndola de lácteos frente a las de pan con su mirada fija, cuando al llegar comenzó a sacar su mano del bolsillo fue atajado por el personal de seguridad, solo tenia la billetera en el bolsillo, este hombre de la empresa de seguridad le pidió que lo acompañe amablemente a retirarse del lugar, mientras de un brazo lo acompañaban a Carlitos le gritaba a Jazmín “No dejes que nos separen de nuestro amor”……
Agustín dice: - Y es así como sucedió Jazmín, algo más?
Jazmín dice: - Bueno esta bien, no gracias…..chau!
Agustín dice: - Chau!…. Quien sigue?

Tatogahan

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2 Respuestas en “Maldita Gelatina”

  1. Por Tamara! - Feb 6, 2008 | Responder

    la verdad me gustó mucho tu blog y me alegro que te gustara. Muy buenas publicidades, me re coparon!

    nos hablamos y gracias por pasarte por el mio…

    Tam

  2. Por Bettina - Jul 28, 2008 | Responder

    Hola! Malditra Gelatina… pinte algo sobre el Hombre Gelatina, que se impone!!!!saludos.

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