BOtra vez yo!! y otra vez otro cuento de Javier R. Comollo. Este es un cuento “raro” (como me gustan a mí) y a la vez de muy corta duración. Bueno nada más por decir ¡Disfruten!
CUANDO VEO LOS MENDIGOS POR LA CALLE Y DURMIENDO EN LAS VEREDAS. HOMBRES JÓVENES, SIN IDENTIDAD, PIENSO QUE EN ALGÚN MOMENTO DE SUS VIDAS, TUVIERON UNA.
Un buen día, se levantó de la cama con 20 años y se acostó por la noche con 50. Después de mantener una agria discusión con su mujer por la división de las tareas de la casa, durmió vestido en el sofá, incómodo entre los almohadones, y arropado por el sonido y la luz hipnótica de la televisión por la madrugada. La luz diurna que se filtraba por una persiana mal encajada, y que nunca había sido arreglada, lo despertó antes de tiempo. Dormido todavía, deambuló por la casa, una casa que le pareció extraña. Una mujer joven, tan extraña como la casa, apareció en la puerta de la cocina donde él buscaba algo para comer. Ella asustada le gritó:- Quien es usted??!! Que hace??!! Váyase ya o llamo a la policía !!! Ahhh!!!-.
Él solo pudo balbucear algunas palabras: - Está bien…no te asustés…ya me voy -. Y abrió la puerta de calle y se fue.
La mujer tuvo que esperar un tiempo que le pareció eterno hasta que la desaparición de su marido fuera oficial y pudiera ponerse en marcha el mecanismo de búsqueda. Ella había llamado insistentemente a la policía, a las pocas horas cuando él no había vuelto para el mediodía. Un policía lo paró en los suburbios, caminaba pausadamente por una vereda desierta a lo largo de un alambrado que separaba la fábrica de la calle. Lo miró con esa mirada que tienen los policías, desprovista de todo rasgo de humanidad, lo miró sin decirle nada pero no pudo reconocerlo porque él ya era otra persona. Lo dejó seguir. Respiró tranquilo y siguió caminando con su bolsita de supermercado y un palo largo haciendo las veces de bastón. Miró al cielo, amenazaba lluvia.
Javier R. Comollo

El Corazón Helado de Rosario is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-
No comercial-Sin obras derivadas
2.5 Argentina License







Por Camilo - Jun 22, 2008 | Responder
Algunas veces nos perdemos en nuestros propios labertintos.
Hay quienes encontramos la salida. Otros no tienen tanta suerte.
Por esterilidad - Jun 27, 2008 | Responder
que buen relato
es verdad…que les habra pasado en la vida a esta gente para terminar de esa manera..