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Jun
23rd

Dientes de León

Archivado bajo Cuentos, Cuentos de otros autores | Publicado por eldemente

Bueno aquí va otro cuento esta vez nuevamente de otro autor… o autora mejor dicho. Su nombre es Claudia Noemí Monterroso Martínez. La verdad que este cuento me gustó mucho. Sobretodo porque el tema principal nunca se menciona explícitamente lo que deja un buen margen de interpretación, algo que particularmente aprecio, no solo en obras literarias sino en otras disciplinas. Bueno, sin más los dejo que lean tranquilos… ¡Disfruten!

Tan blanco como la nieve, dientes de león mostraba su ingenuidad. Simple, sencilla, a lo lejos vulnerable. Noble, eso ni dudarlo. Muchos la veían, muchos la admiraban, cómo no, es ejemplar. Su blancura atraía las miradas. Dientes de león, su nombre, ¿por su fuerza?


Vivía entre la vegetación sencilla y espontánea. Pero ¿quién era Dientes de león? Sencilla, se llenaba de lo natural, de lo espontáneo, pero por sobre todo de lo sincero y no planificado. Mostraba una apariencia de fortaleza envidiable. Noble, tanto como su color. Orgullosa pero no como para alejarse de lo sublime, bello y real, orgullosa, pero amante de lo sencillo, orgullosa pero accesible y sensible. Dientes de león sabía lo que deseaba y luchaba por ello, pero eso no implicaba que no hiciera un alto en el camino cuando de ayudar se trataba. Su blancura era tal que muy pocos en su alrededor le daban crédito, algo malo debe tener. La fuerza y firmeza que mostraba era indescriptible y sólo entendible ante su presencia, ¿sería real esa fuerza? Si Dientes de león era fuerte para todos. ¿Qué mostraba su blancura? ¿ausencia de color? Un poco, si. Ante todos ecuánime, estable, ante ella misma….. ausencia de color.
Admirada Dientes de león vivía luchando por su ser siempre ella misma. A veces se equivocaba, pero su mayor virtud estaba en retomar su ruta, reconocer y aprender. A pesar de que estaba sola sentía fortaleza en sus sueños, es que Dientes de león era muy soñadora.
Un día Dientes de león notó que estaba sola, muy sola. Notó que lo que antes parecían virtudes la alejaba de su felicidad. Notó que creer no es una buena idea, que soñar causa dolor. Notó que quienes le admiraban no le amaban, notó que sus virtudes solo eran oportunidades que otros encontraron para dañarla, que no se puede confiar en nada, que la esperanza es una virtud que no se debe fomentar. Pero, ¿Qué pasó en realidad para que Dientes de león notara esto? No fueron quienes se proclamaban sus amigos y solo obtuvieron de ella sombra, blancura y compañía. Ellos no hicieron morir la fe de Dientes de león. No fueron quienes nunca comprendieron su blancura y dudaron de su verdad, ellos ni importaban para Dientes de león. ¿Qué mató la esperanza? No fueron todos los que ella nunca conoció, ni los que si e ignoraron sus virtudes, ni los que la admiraron. ¿Qué hizo tanto daño a Dientes de león?
Dientes de león siempre fue crédula e ingenua, sin embargo al verla muy bien, era fácil notar que en el fondo de su blancura algo guardaba, era el tesoro de Dientes de león. Dientes de león se entregaba a todo lo que emprendía, a toda relación que cultivaba, amigos, familia, compañeros…………….pero algo protegía. Dientes de león guardaba su corazón. Es que Dientes de león sabía que detrás de esa apariencia fuerte, estable, se encontraba un corazón muy frágil, muy frágil. En su lucha diaria se entregaba, pero cuidaba en extremo su corazón.
Dientes de león se alimentaba de muchas cosas, de lo sencillo, de lo puro, de lo inocente, de muchas cosas, pero por sobre todo de sus sueños. Soñadora como nadie. Soñaba con lo imposible.
Un día Dientes de león tropezó con sus sueños. Todos se confabularon en una figura que además se acercó a ella pregonando un sentimiento para ella sagrado. Parecía real, se sentía real. Ella no podía creerlo. La figura fue cuidadosa y sin pedir nada, logró conocer el tesoro de Dientes de león. Lo vio, tal vez nunca lo deseó, ni admiró, pero quiso tenerlo. Todo pasó sin que ella dudara. Dientes de león se esforzaba por proteger su tesoro, pero no podía ante sus sueños y ante un sentimiento inexplicable llamado amor.
¿Qué pasó con Dientes de león? Esa figura, sus sueños, su amor, en su afán de tomar su corazón mataron su blancura, su blancura voló. Es que era frágil, muy frágil. ¿Cómo pudo una figura quitar tanta blancura? Dientes de león descubrió que todo era una mentira, que dio su corazón, su máximo tesoro, lo que de todos guardó a quien su amor traicionó. No fueron quienes la admiraban, no fueron quienes de ella esperaban, no fueron quienes decían ser sus amigos, es que de todos su corazón guardó. Fueron sus sueños y su amor a quien su corazón entregó.
Fue lo que más anheló lo que al final la mató. Entonces, ¿nunca más veremos la blancura de Dientes de león? Si, la podremos ver, sola, como siempre, blanca, pero su corazón……………… jamás.

Claudia Noemí Monterroso Martínez

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4 Respuestas en “Dientes de León”

  1. Por Nidia Pérez - Jun 23, 2008 | Responder

    Hola Claudia, Felicitaciones!!!!!, la verdad me gusto mucho, como es que algo tan bonito a través de los años se va desgastando, creó que a much@s nos pasa exactamento lo que dice el cuento…….. Saludos!!!!

  2. Por Claudia - Jun 27, 2008 | Responder

    Fue sólo un sueño, y un instante, que ya pasó; seguro Dientes de León, seguirá su camino y compartirá nuevamente su corazón; porque el tesoro, no es tener, es dar y dar con manos abiertas, sabiendo que aunque se tenga traición, no hay mayor virtud que compartir el amor.

  3. Por Juan Carlos - Jul 22, 2008 | Responder

    Probablemente ese manto de blancura no solamente esconde la fragilidad y habría que preguntarles a quienes la traicionaron si consideran que lo hicieron, o tal vez solo lograron ver debajo de ese manto “blanco”.

    Se dice que el que pinta y escribe muestra su rostro en cada obra, lo siento por la autora que se siente sola, triste y traicionada

  4. Por A - Jul 25, 2008 | Responder

    Claudia, requiere valor mostrase al mundo en una obra.. recordas las veces que hemos platicado sobre lo que se logra leer entre lineas, especialmente si se te conoce? felicidades porque reconocerse así mismo es el primer paso para seguir la vida!

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